Análisis de bolsa: El Ibex espera la fiesta del QE desde máximos

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La semana alcista que hemos vivido en las bolsas europeas han dejado al Ibex 35 a las puertas de la esperada cota de los 11.200 puntos. Ayer hizo un máximo en los primeros compases de las sesión en los 11.184,50 puntos y rápidamente se nos vino a bajo. Esta reacción está justificada en parte por los máximos de junio y septiembre del año pasado y en parte por la débil sesión de ayer en todas las bolsas europeas. Los inversores que siguen las cotizaciones día a día y creen leer en las cotizaciones de los gráficos pensaron que sobrepasar estos niveles no sería coser y cantar y soltaron una gran cantidad de papel reflejado en un volumen superior a la media del año.

Llegar hasta estos niveles no ha sido tarea nada fácil para un Ibex que ha tenido que sortear un sin fin de piedras en el camino en los últimos tiempos. Esta piedras tienen su nombre y son la caída del barril de petróleo, la guerra en Ucrania y las incertidumbres sobre el rescate griego derivado de un populismo floreciente en los últimos tiempos en una Europa que quiere salir de la larga crisis que lleva sufriendo.

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¿Y ahora qué pasará con la bolsa? Ya nos gustaría saberlo y así poder apostar un buen pellizco de nuestros ahorros apostando a la alza o a la baja según el signo o color que nos marque la bola de cristal. Pero mucho nos tememos que nadie puede adivinar el futuro y por tanto solo podemos hacer nuestra apuesta. En fin y al cabo eso es lo que es la bolsa, una apuesta fundamentada en el análisis fundamental o técnico no exento de continuos desatinos.

Y en nuestra apuesta hemos decidido liarnos la manta a la cabeza y apostar porque las bolsas seguirán su camino alcista, tal vez con algún pequeño recorte previo, hasta los 12.000 puntos como primer objetivo. Es una apuesta apoyada en: 1) los buenos resultados que hemos conocido estas últimas semanas en las empresas del índice que hasta la fecha, pues faltan aún algunas empresas que dar a conocer sus resultados del año pasado, han aumentado en un 46% sus beneficios, 2) las perspectivas de mejora sustancial de la economía española reflejada en las previsiones de aumentos del PIB de hasta el 3% según casas de análisis como BBVA, y 3) en la puesta en marcha este lunes 2 de marzo del QE (quantitative easing) del BCE que mes a mes inyectará un flujo de 60.000 millones de euros en los mercados financieros a través de la compra masiva de renta fija. Este dinero que irá a parar a manos de inversores y bancos de toda Europa acabará destinado a la economía real y a los mercados de renta variable como único producto capaz de ofrecer una atractiva rentabilidad frente a la renta fija.

Así mismo, como los bancos tendrán liquidez barata para prestar no tendrán que captar dinero mayoritariamente a través de los depósitos, con lo cual los ahorradores irán destinando cada vez más de su dinero a los fondos mixtos o de renta variable, sino a ella directamente, dada las bajas rentabilidades de los depósitos. Como se puede ver todos los caminos parecen llevarnos a cuantiosas revalorizaciones de la renta variable. En fin y al cabo así ha sido en Estados Unidos y Japón. Esperemos que así sea también en Europa y la fiesta del QE nos de una alegría.

 

El Observador - JM