La junta de accionistas de Repsol aprobó ayer el relevo en la dirección de la petrolera. El que ha sido su presidente durante los últimos diez años, Antonio Brufau, cederá todos sus poderes al consejero delegado, Josu Jon Imaz, quien "reúne todas las cualidades y la juventud para hacer frente a los retos en los próximos 15 años", destacó Brufau. "Repsol está hoy en el punto de partida para iniciar una nueva etapa, para ser una gran compañía", dijo. En 2014, Repsol obtuvo un beneficio de 1.707 millones de euros, un 27% más.
El que será nuevo presidente, Josu Jon Imaz, explicó los pormenores de la última operación de la compañía, que calificó de "transformadora": la compra de la canadiense Talismán, que se cerrará el próximo día 8 de mayo y que colocará a Repsol entre las quince mayores petroleras privadas del mundo. "Seremos una empresa fuerte, más diversificada y con mayor equilibrio en nuestra posición geopolítica", subrayó.
Por otra parte, Imaz señaló que la compañía hará "un esfuerzo" para explicar a la opinión pública la formación de los precios de los carburantes. Explicó que "no es cierto que el margen bruto de las petroleras sea del 12,5%" y aseguró que su margen es "tan solo del 1,5%".
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)
