El Gobierno griego ha conseguido agrupar y aplazar hasta el 30 de junio el pago de los vencimientos de deuda que tiene pendientes con el Fondo Monetario Internacional, que ascienden a alrededor de 1.500 millones de euros. El Ejecutivo heleno tenía que realizar hoy un primer pago de 300 millones, pero ante sus dificultades económicas ha logrado que el FMI le permita reagrupar sus deudas. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, destacó ayer desde Washington la "flexibilidad" de los acreedores internacionales para solucionar la crisis de deuda griega y conseguir que el país heleno "vuelva al crecimiento y la estabilidad".
El Ejecutivo de Alexis Tsipras trata de ganar tiempo para concluir con éxito la negociación con los acreedores internacionales que le permitiría desbloquear un nuevo tramo de ayudas de 7.200 millones de euros. El primer ministro griego se mostró ayer convencido de que "en los próximos días" su Gobierno alcanzará un acuerdo con los acreedores internacionales. Tras reunirse en Bruselas con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, Tsipras dijo que "todas las partes están de acuerdo en avanzar sin las duras medidas de austeridad del pasado". Sin embargo, Bruselas sigue exigiendo al Ejecutivo heleno una reforma de las pensiones y del sistema de la Seguridad Social para reducir entre un 0,25 y un 0,5% del PIB el coste anual del sistema este año y hasta un 1% en 2016. Igualmente, se pide una reestructuración del IVA, con subidas de hasta el 10% del que se aplica a la tarifa eléctrica, además de seguir con las privatizaciones del sector público ya iniciadas, incluyendo algunos aeropuertos regionales.
Tsipras ha convocado una sesión del Parlamento griego para esta misma tarde en la que explicará los progresos en las negociaciones con los acreedores internacionales. El exprimer ministro Antonis Samaras criticó ayer con dureza la gestión de la crisis realizada por el Ejecutivo de Syriza y dijo que los acreedores le están exigiendo medidas más duras que cuando él dirigía al país. Las voces críticas han surgido también dentro del propio partido gobernante. El ministro de Interior, Nikos Vutsis, declaró anoche que el texto presentado por la Comisión Europea, el BCE y el FMI no sirve como base para negociar un acuerdo. "Veo el vaso medio vacío, y eso que yo soy optimista", afirmó Vutsis.
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)
