¿Estás agobiado por las deudas y no sabes qué hacer?

Desde 2015, no puede haber ningún particular, ni autónomo, que se agobie por tener un sobreendeudamiento. Ciertamente al momento puede parecer que el mundo se te viene encima, pero no desde que existe la Ley de Segunda Oportunidad.

¿En qué consiste la ley de la segunda oportunidad?

El Real Decreto Ley 25/2015, de 28 de julio de ese año, mejor conocido como Ley de Segunda Oportunidad, es un instrumento jurídico preparado para ayudar a autónomos y particulares endeudados. Su objetivo es, como su nombre lo indica, ofrecer una segunda oportunidad a las personas físicas que atraviesan una situación económica muy complicada.

Gracias a esta medida, puedes librarte de parte de estas deudas o reorganizarlas para una mejor opción de cumplimiento. Sin embargo, aunque la ley se aprueba basándose en criterios éticos, no deja de lado el derecho de cobro de los acreedores.

¿Cómo funciona?

Es apropiado decir que, como ya hemos dicho, la ley entró en vigor en el año 2015, al parecer, la poca difusión de su existencia y beneficios, han llevado al desconocimiento de su existencia y la forma de aplicación.

Al acogerte a esta ley, lo primero que debes hacer es procurar conseguir un acuerdo con los acreedores, lo que se denomina un Acuerdo Extrajudicial de Pagos. Al buscar esto, con el apoyo de un mediador concursal y ante un juez, debes ofrecer alternativas para pagar deudas, ya sea mediante la cesión de bienes o intentando una reestructuración de las mismas, para pagarlas mediante cuotas.

Si has llegado hasta el Acuerdo Extrajudicial de Pagos, y no conseguiste la forma de “cómo pagar mis deudas” de forma consensuada con los acreedores, en un plazo máximo de dos meses; entonces el mediador concursal podrá solicitar al juez un Concurso de Acreedores voluntario.

Cuando el mediador concursal obtiene esta petición, el juez encargado analizará la situación y cada una de las deudas contraídas, decidiendo si exonera al deudor del pago de todas o de parte de la deuda contraída, si es que aplica la exoneración.

Una vez que el juez ha analizado todo el panorama del deudor, necesita saber si el deudor ha actuado de “buena fe”. Para ello, el juez examinará ciertos puntos, entre los que pueden destacar que haya un previo intento de Acuerdo Extrajudicial de Pagos y que el deudor no tenga ningún delito penal.

Esto último significa que no tiene problemas en el el orden socioeconómico, contra los derechos de los trabajadores, contra el patrimonio o contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social. Y que tampoco existan delitos por falsedad documental.

Esta ley no salvará tu patrimonio presente, pero sí conseguirás proteger tu estabilidad futura. Nunca está de más asesorarte con profesionales que se dediquen a este tema.