Home » En portada » El Banco de España admite que no se tomaron medidas adecuadas para la crisis

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, admitió ayer durante su comparecencia ante la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera y el rescate a la banca que el supervisor "no anticipó" la intensidad de la recesión ocasionada por la crisis y que hubo "errores de apreciación" sobre la manera de corregir los desequilibrios acumulados. Según explicó, el Banco de España pensó que la corrección sería "suave y gradual" y consideró que la recesión tendría forma de V y no de W. "La realidad mostró que esta expectativa era demasiado optimista porque la corrección fue rápida, brutal, con consecuencias que aún no hemos superado enteramente", indicó.

Linde reconoció que "se hicieron cosas mal, equivocadas y hubo juicios erróneos" y opinó que "se debió hacer más". Recordó que él "no estaba allí" en la primera fase de la crisis y reconoció tener "dudas sobre cómo se actuó en este periodo". No obstante defendió que el Banco de España "hizo cosas importantes y valiosas, aunque no suficientes, porque la magnitud de la segunda recesión fue muy importante". Además aclaró que la entidad "no podía actuar con independencia de la evolución de nuestras finanzas públicas y de las decisiones de otras autoridades".

Entre otros errores, indicó que "no se tomaron las medidas para frenar el crecimiento insostenible" de los créditos inmobiliarios y que las alianzas y fusiones de cajas "no resolvieron los problemas". "Se intentó minimizar a corto plazo el coste de la crisis bancaria, atajando los problemas que iban apareciendo, lo que podría haber comprometido un mayor volumen de recursos públicos que con un enfoque más agresivo y ambicioso desde el principio de la crisis", explicó. "La supervisión fue por detrás de los acontecimientos", reconoció. Aunque también apuntó que al principio la crisis no afectó a la banca porque tenía las provisiones anticíclicas y por eso no se inyectó capital, como en Alemania. Y cuando hizo falta, a partir de 2011, no se pudo hacer debido al vertiginoso incremento de la deuda pública, que en dos años aumentó casi 20 puntos sobre el PIB, hasta el 52,8%.

Sobre el rescate a las entidades en crisis, afirmó que dejarlas caer hubiera creado "un caos financiero y económico tremendo, que hubiera perjudicado a toda la economía". "El coste de no salvar a las entidades es muchísimo mayor que el coste de un rescate, además de los problemas políticos que se habrían creado", dijo.


(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)

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