Cómo evitar caer en un descubierto bancario

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Cuando a un cliente le llega un recibo de un importe superior al dinero que tiene en su cuenta, se produce una situación de descubierto bancario. Muchos bancos otorgan un límite de descubierto a sus clientes, permitiendo que la domiciliación pueda cargarse y no ser rechazada aunque no haya saldo suficiente en la cuenta. Es decir, es el banco quien adelanta ese dinero aunque no haya fondos.

Estas situaciones tienen que ser regularizadas cuanto antes por el cliente, ya que suelen conllevar dos costes: los intereses de demora y una cantidad fija de gastos de gestión por descubierto.

Primeramente el banco se pone en contacto con el cliente para avisarle de que su cuenta está en números rojos, lo que se conoce como reclamación de la posición de deuda. Existen entidades bancarias que otorgan a sus clientes un período de varios días para regularizar su situación. En caso de hacerlo dentro de ese plazo, evitarían el pago de los gastos de gestión de la reclamación, que es una cantidad fija marcada por la entidad bancaria.

Además de estos gastos de reclamación, están los intereses de demora, que se cobran desde el primer día y no pueden superar más de 2,5 veces el tipo de interés del dinero.

Para evitar que una cuenta entre en descubierto, el banco digital Self Bank ofrece una serie de recomendaciones:

  1. Controla los gastos mensuales. Tener conocimiento de las finanzas es primordial para saber cuáles son tus gastos y tus ingresos. Este es el primer paso para conocer todos los movimientos de tu cuenta bancaria y evitar situaciones desagradables como quedarse sin saldo. Para ello sería muy aconsejable identificar cuáles son tus gastos fijos mes a mes.
  2. Utiliza aplicaciones para el control de gastos. Este tipo de herramientas te avisan del estado de tus cuentas, te muestran el historial de gastos o te recuerdan cuándo tienes que hacer frente a un pago recurrente. Esta última función permite anticiparte a posibles imprevistos.
  3. Dejar un saldo mínimo al final de cada mes. De este modo se puede hacer frente a las domiciliaciones o a los gastos imprevistos. Para ello debes llevar un control de gastos innecesarios.
  4. Tener varias cuentas, por ejemplo, una para los gastos del hogar y otra para el resto de compras y gastos mensuales. Así se podrá mover fácilmente el dinero de una cuenta a otra.
  5. Contar con una partida destinada al ahorro de la que poder tirar en el caso de que surjan costes cuantiosos. En ese caso podrás traspasar tu dinero de la cuenta de ahorro a la cuenta en donde tienes tus gastos diarios.
  6. Usar tarjetas de crédito para aplazar pagos o recurrir a préstamosrápidos puede ser otra opción, aunque a estas se deberá acudir de manera muy puntual, ya que suelen conllevar intereses bastante elevados.

(Fuente: Self Bank)