China creció el año pasado un 6,9%, su ritmo más bajo de los últimos 25 años, cuando el país se enfrentaba al aislamiento internacional tras la represión de Tiananmen. Según el Buró Nacional de Estadísticas, su PIB del último trimestre se elevó un 6,8%, una décima inferior al del tercero y dos por debajo del primer semestre, cifras que están en consonancia con las previsiones del régimen de Pekín, en torno al 7%, pero que podrían ser inferiores y situarse alrededor del 5,8%.
Hasta 2020, las autoridades chinas esperan que la economía crezca a un ritmo del 6,5%, para doblar el PIB de 2010 y reducir la pobreza en cien millones de personas. El PIB del año pasado subió a 67,67 billones de yuanes (9,48 billones de euros). Por primera vez, el sector servicios protagonizó más de la mitad de la riqueza generada en el país, con un 50,48% frente al 48,1% de 2014. Las autoridades quieren dejar de depender tanto de las exportaciones y la producción industrial pesada y a basarse en el comercio y los servicios.
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(Texto de elaboración propia realizado a partir del resumen de noticias de los servicios de prensa de Moncloa)
